Peace Boat: enseñar español navegando por el mundo

El año pasado tuve la oportunidad de unirme a Peace Boat como profesora de español en su viaje número 117. Supongo que si estás leyendo este blog ya sabes lo que es Peace Boat, pero por si acaso, te lo cuento brevemente: es un crucero japonés bastante diferente a los que solemos ver en la televisión. En lugar de centrarse solo en el ocio, a bordo se organizan actividades culturales, educativas y de activismo social. 

Esta fue la ruta que realizamos: salimos desde Yokohama para explorar el mundo durante tres meses y medio, regresando nuevamente a Japón al finalizar.

Si vas a unirte a Peace Boat, no te fijes solo en los puertos en los que se hace escala, sino también en el recorrido del barco. Yo no tuve en cuenta este aspecto, pero en el viaje 117 pudimos ver los fiordos y los glaciares de Alaska y, sinceramente, fue una de mis partes favoritas del viaje.

Decidí enviar mi solicitud como profesora de español porque sentía que necesitaba un cambio y quería formar parte de un proyecto más grande. Y, para qué negarlo, también me atraía muchísimo la idea de dar la vuelta al mundo en barco.

Cuando me eligieron como voluntaria, busqué experiencias de otras personas que hubieran participado antes, pero no encontré demasiada información, así que pensé que sería buena idea compartir la mía, por si le puede ayudar a alguien.

De entrada te digo: es una experiencia inolvidable y totalmente recomendable. Eso sí, también tiene sus momentos duros, pero vayamos paso a paso.

Consejos para la solicitud

Si ya te has decidido a probar suerte, Peace Boat suele realizar cuatro viajes al año. En su web puedes consultar los próximos itinerarios. Si tienes flexibilidad para viajar, te recomiendo comparar bien las rutas y elegir la que más te atraiga.

Un detalle importante: fíjate en la dirección del viaje. Si el barco navega desde Japón hacia África o Europa, ganarás horas al cambiar de zona horaria (habrá días de 25 horas, ¡una maravilla!). Pero si el viaje es en dirección contraria, perderás una hora cada vez que cambies de zona horaria, y créeme, esa horita extra será crucial.

Supongamos que ya has elegido el viaje y vas a enviar tu solicitud, este consejo puede parecer muy básico, pero simplemente asegúrate de leer bien los requisitos y el enfoque metodológico. Peace Boat apuesta por una enseñanza comunicativa, orientada a que los alumnos puedan desenvolverse en los puertos. A la hora de enviar tu solicitud tienes dos opciones, enviar ya una clase grabada o realizar una clase de prueba durante la entrevista. Así que si optas por enviar una clase grabada, que no sea solo tú explicando gramática. Yo preferí hacer la clase durante la entrevista, ya que me siento más cómoda en una clase en vivo que no en una simulada. Por lo que con todo esto en mente, preparé una clase práctica sobre cómo pedir el desayuno en un bar a partir de diálogos.

Otras ideas pueden ser cómo pedir un taxi, regatear, comprar un billete de bus, ir de compras… Lo importante es que sea útil y comunicativo.

Cosas que llevarte contigo

¡Enhorabuena! Has sido elegido, ahora, después de todos los trámites, ya solo te queda preparar tu maleta. 

Los camarotes son compartidos. En mi viaje, las habitaciones de las chicas eran de tres personas y las de los chicos, de dos, ya que había más voluntarias mujeres que hombres. El espacio en la habitación es justo, pero tampoco pasarás mucho tiempo allí, así que mejor llévate todo lo que realmente necesites.

Lo que me hubiera gustado llevar:

  • Al menos dos pares de zapatillas deportivas (mejor si no son de tela). En algún momento lloverá y necesitarás un repuesto mientras las otras se secan.
  • Una cafetera portátil. Al volver del viaje descubrí que existen botellas que funcionan como mini cafeteras, algunas con cápsulas y otras para café molido. Esto me habría salvado. Yo soy bastante cafetera, y aunque en el crucero hay café en el buffet, no está disponible todo el día, y, siendo honesta, no es muy bueno. En los bares sí venden café de verdad, pero ese hay que pagarlo. Al final, en uno de los puertos me compré un bote de café soluble, pero una mini cafetera habría sido increíble.

Lo que me alegré de llevar:

  • Una mochila cómoda. El barco es enorme y, con tantas actividades, lo mejor es llevar todo contigo. Así te evitas tener que volver al camarote cada vez que necesites algo.
  • Libros o e-book.  Yo llevé mi e-book y también algunos libros en papel. Esto depende de las aficiones de cada uno, en mi caso, me alegré mucho de haberlos llevado.
  • Botella de agua con filtro. En todo el crucero solo se puede rellenar el agua en el comedor, (planta 14). Si tienes una botella con filtro, puedes rellenarla desde el grifo del camarote en caso de que lo necesites.

Lo que me sobró:

  • Pulseras anti-mareo. Yo me mareo bastante y, antes de esto, nunca había viajado en barco. Investigando, encontré unas pulseras que, en teoría, hacen presión en un punto concreto de la muñeca (un punto de acupuntura) y ayudan a quitar el mareo. Bueno… si este consejo está en esta sección es porque, al menos a mí, no me funcionaron. Por suerte, en el barco reparten pastillas contra el mareo, y, por lo menos a mí una cervecita también me ayudó en esos momentos.
  • Tarjetas de presentación. Yo llevaba algunas, pero al final no las intercambié con otras personas porque no las tenía siempre a mano.

La vida a bordo

Algo importante a tener en cuenta es que en el barco no hay días libres como tal. No es como trabajar de lunes a viernes y descansar el fin de semana. La vida a bordo se organiza en “días en puerto” y “días a bordo”.

Por lo general, los días en puerto los tienes libres para hacer turismo. El día anterior y posterior a la llegada a puerto no suele haber clases, aunque sí puede haber actividades con los estudiantes. El resto de días —los que pasas navegando— serían los considerados como “días lectivos”, con clases y talleres.

Además, este horario puede variar dependiendo de la cantidad de días de navegación. El curso tiene una cantidad fija de clases, así que, si tu viaje incluye más días en el mar, tendrás más tiempo libre y las clases estarán más repartidas. En cambio, si hay más puertos, el ritmo será más intenso para poder impartir todas las clases y realizar todas las actividades.

El horario de clases depende de los alumnos. A mí me tocó a primera y última hora del día, con huecos entre medias… no fue lo ideal.

Respecto al idioma, si no sabes japonés será más difícil comunicarte con otros pasajeros, en mi caso yo fui sin saber nada, y es verdad que limita un poco. La mayoría de las actividades que se organizan son en japonés, aunque las más importantes se interpretan al inglés, coreano y chino. 

Hay muchísimas más cosas por contar, me he centrado en lo que me habría gustado saber antes de embarcarme. Unirse a Peace Boat es una oportunidad única: descubrirás lugares increíbles y conocerás a personas maravillosas de todo el mundo, así que es una aventura que recomendaría a cualquiera.

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